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El yin y el yang en las organizaciones

Actualizado: 19 ago


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En las filosofías orientales el yin yang representa la dualidad de fuerzas que operan en el Universo.


Estas fuerzas están en cualquier sistema, lo que incluye desde el cuerpo humano hasta ¡las organizaciones!



El yin representa la energía pasiva: escucha, reflexión, empatía, calma, observación, colaboración, adaptación, receptividad, introspección, creatividad, confianza, cuidar de los demás, conexión emocional, paciencia, atención al detalle, estar presente...ser. En equilibrio se manifiesta en una organización que valora a las personas, donde estas tienen espacio para pensar, se sienten a gusto y empatizan en profundidad con las necesidades del cliente.



El yang representa la energía activa: acción, objetivos, logros, lógica datos y números, disciplina, eficiencia, movimiento, productividad, planificar, controlar, resolver problemas, estructurar, sentido de urgencia, valentía, visión de futuro... hacer. En equilibrio se refleja en una organización que es proactiva, con eficiencia operativa, que avanza, que logra resultados.


Bajo las filosofías orientales, los humanos logramos el máximo bienestar y la salud cuando equilibramos ambas energías.  Si es así para las personas, ¿por qué no para las organizaciones? Y sí, este equilibrio también aplica en alcances más pequeños como equipos, proyectos e individuos.


Ambas fuerzas deben estar en equilibrio: si el ying es muy elevado, el yang es muy bajo; y viceversa. Así que para tener equilibrio (que realmente es un horizonte aspiracional) vamos aumentando/disminuyendo las polaridades.



UN YANG EXCESIVO. MUCHO HACER, POCO SER


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Un yang organizacional demasiado alto y por tanto en desequilibrio, traería organizaciones con síntomas como:


  • Agresividad: donde solo importa ganar y hay mucha presión a únicamente lograr los resultados.

  • Exceso de rigidez: planes muy detallados sin espacio a la flexibilidad.

  • Alto control: con supervisión estricta y falta de delegación. Jerarquía.

  • Estrés brutal y burnout: con agendas a reventar y falta de descanso. Todo es urgente.

  • Metas frustrantes: objetivos tan ambiciosos que son inalcanzables, y mucha impaciencia por su logro.

  • Liderazgo excesivamente autoritario: con decisiones centralizadas, comunicación unilateral y uso del miedo.

  • Muchísimos cambios relevantes ocurriendo simultáneamente, donde las personas corren de un cambio a otro sin chance de asimilar.

  • Dureza hacia las personas: frialdad y percepción de las personas como recursos o piezas.

  • Etc.


Tener yang es fundamental, y es normal que en algunos ámbitos la organización sea más yang. El problema radica en el exceso.


ALGUNAS PRÁCTICAS PARA DISMIMUIR EL YANG EXCESIVO


  • Talleres de Seguridad Psicológica con mucho diálogo y escucha.

  • Conversaciones one-on-one centradas en preguntas poderosas.

  • Sesiones de Retrospectivas y Futurospectivas, con foco en aprendizajes.

  • Normalizar el error y volverlo aprendizaje. Compartir los casos de éxito y fallo, compartir el worst-practice, reconocer a la persona que más aprendió por un error...

  • Técnicas de priorización de forma transparente para las tareas y nuevos proyectos, trabajando con más foco. Decir que no.

  • Prácticas Management 3.0 como Moving Motivators, Delegation Boards...

  • Objetivos vinculados a comportamientos y actitudes, y no solo resultados.

  • Design Thinking para promover la solución de problemas concretos de forma colaborativa y creativa.

  • Políticas de desconexión digital para fomentar el respeto al tiempo de descanso.

  • Aumentar la autonomía, flexibilizar la estructura organizacional, disminuir la jerarquía.

  • ¡Entre muchas otras posibilidades!




DEMASIADO YIN: DEMASIADO SER, POCO HACER


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Por otra parte, un yin organizacional muy elevado traería organizaciones con síntomas como:


  • Carencia de resultados: acompañada de una baja productividad.

  • Falta de dirección: con una estrategia poco aterrizada, falta de planificación.

  • Falta de concreción de las ideas: habiendo pensamiento creativo sin acciones tangibles.

  • Inacción: mucha parálisis por análisis y lentitud. Pueden pasar meses tomando una decisión de relativo bajo impacto.

  • Atención exagerada al detalle: de ese que no genera mucho valor, y obsesión por la perfección, limitando la entrega de resultados.

  • Inseguridad para tomar decisiones: habiendo alta dependencia para tomar decisión. "Que otros decidan por mí".

  • Exceso de foco en las personas: privando las relaciones personales y el favoritismo sobre el propósito de la organización.

  • Evasión del sano conflicto: viviendo falsa armonía y perdiendo oportunidades de evolución.

  • Etc.

 

ALGUNAS PRÁCTICAS PARA DISMINUIR EL EXCESO DEL YIN


  • Establecer métodos de gestión de proyectos y definir formas de trabajo

  • Kanban para gestionar el Business As Usual

  • OKRs como sistema para fijar objetivos y hacerlos públicos.

  • Entregas de trabajo en hitos pequeños (por ejemplo, trabajar en sprints). Para así activar la acción con pasos pequeños.

  • Explorar métricas e indicadores, con su incorporación en los proyectos y cotidianidad.

  • Definición clara de roles, expectativas y acuerdos de trabajo. El uso de herramientas como el Team Canvas pueden ser muy útiles.

  • Acordar acciones al final de cada reunión y hacer seguimiento.

  • Empoderar a las personas en la toma de decisiones, de manera que se sientan cómodas decidiendo por sí mismas cuando es necesario.

  • Políticas transparentes sobre ascensos, evaluaciones de desempeño, etc.

  • Formar en productividad personal (Pomodoro, PDCA, etc.).

  • Incorporar el Mínimo Producto Viable, combatiendo así la búsqueda de la perfección y la lentitud.

  • Etc.

 

LOGRANDO EL BALANCE


Una organización que se acerca a equilibrar su yin y yang genera valor para su ecosistema de stakeholders de forma sostenible en el tiempo: creación de valor sin quemar a las personas. Si lo reflexionamos, probablemente nuestras mejores vivencias laborales fueron aquellas donde existió un equilibrio entre ambas fuerzas.

Creo que el gran reto para las organizaciones que tienen ese equilibrio relativo es saber elegir cuándo ser más yang y cuándo tender al yin, dependiendo de las circunstancias. ¡Eso sí que es sabiduría e inteligencia colectiva!


Y tu organización ¿tiende más al yin o al yang? ¿cómo promoverías un equilibrio?




Claudia Salas Bozich




 
 
 

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