Separar el crecimiento personal y profesional: la máscara que es un error
- Claudia Salas Bozich
- 6 ago
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 18 ago
Desde el colegio ya lo vivía: cuando había drama en casa, no estaba presente en clase. Era obvio para mí que separar mi "yo personal" de mi "yo estudiantil" era completamente artificial.
Una máscara que llega al mundo laboral: "Deja lo personal en casa. Aquí venimos a trabajar" Poniéndonos la máscara para trabajar. Buscando así ser dos personas diferentes.
La mentira más grande de las empresas
"Lo personal es personal. Lo profesional es profesional."
¿En serio? ¿De verdad crees que puedes llegar a la oficina y dejar tu vida en el parking?
Tu cabeza no separa. Por más que te esfuerces. Así uses una máscara, tu mente sigue siendo un todo conjunto.
Recuerdo perfectamente estar en una reunión importante esperando un mensaje de mi pareja. ¿Estaba 100% presente en esa reunión? Para nada.
Y no soy la única. He visto:
Madres recién incorporadas del postnatal intentando "ser profesionales" mientras internamente están preocupadas por su bebé
Profesionales en proceso de divorcio fingiendo que todo está bien en las reuniones
Ejecutivos con padres enfermos haciendo como si nada mientras su corazón está en el hospital
Esto conlleva a un rendimiento mediocre, estrés extremo y la sensación constante de estar fragmentado.
Mis ejemplos

Cuando tenemos un patrón, miedo o creencia, pudiera expandirse a distintos ámbitos de la vida. Nuestro SER no separa contextos. ¡Da igual la máscara que uses!
Mi evasión al conflicto: No es solo en casa con mi pareja. Es con clientes cuando debería fijar una posición firme ante una propuesta que no me convence. Es en reuniones cuando debería expresar desacuerdo.
Mi dificultad para recibir feedback: No solo me cuesta cuando mi mamá me critica. También cuando un cliente me da observaciones, cuando un colega sugiere mejoras. La misma herida, contextos diferentes.
Mi problema con los límites: Me cuesta decir NO en mi vida personal. ¿Adivina dónde más se ve? Obvio, en el trabajo cuando llegan proyectos nuevos y mi agenda ya está saturada y el WIP reventado. Pero digo que sí porque "no quiero decepcionar".
¿Ves el patrón? Los mismos bloqueos, las mismas fortalezas, los mismos miedos se manifiestan en todos los contextos.
La ciencia detrás
No soy la única que piensa esto. El Perfil de Motivaciones de REISS identifica 16 motivaciones básicas que impulsan a los humanos:
Familia
Belleza
Comida
Poder
Independencia
Curiosidad
Aceptación social
Etc.
¿Sabes qué tienen en común todas estas motivaciones? Que no desaparecen cuando entras a la oficina. Si tu motivación principal es "familia", no puedes dejarla en casa. Si tienes alta necesidad de "aceptación social", eso influye tanto en cómo te relacionas con tus amigos como con tu jefe.
En sociología hablamos del "conflicto de roles" , cuando tienes distintos roles que compiten por tu energía. No somos compartimentos estancos.
Instituciones prestigiosas como Gallup sustentan la importancia de la amistad en el trabajo. OJO: no digo que vayamos al trabajo solo hacer amigos, ni que la amistad sesgue lo profesional, pero vamos... que los vínculos humanos EXISTEN.
¿Por qué las empresas respaldan esto?
Algunas hipótesis:
Las empresas simplemente tienen miedo de meterse con lo humano e ir a aguas profundas.
Es más fácil decir: "Deja tus problemas en casa" que crear espacios para que las personas integren su humanidad de manera saludable.
Es más simple hacer un teambuilding superficial que abordar cómo los miedos personales de cada quien afectan la dinámica del equipo.
Es más cómodo dar un taller de "productividad" que reconocer que tal vez esa persona está pasando por una crisis existencial.
Y lo cierto es que muchos seguimos poniéndonos la máscara cada mañana. Esa máscara profesional que nos hace creer que podemos ser personas diferentes en cada contexto.
En Venecia, las máscaras liberaban: te permitían ser quien realmente eras sin juicio. Nosotros usamos máscaras corporativas para lo contrario: NO ser quienes somos.
El costo de la máscara

Fragmentar nuestra vida nos está costando caro. Trae:
Agotamiento emocional
Rendimiento mediocre al no operar desde tu totalidad
Problemas recurrentes que nunca se resuelven porque solo atacas síntomas
Crecimiento limitado porque solo desarrollas "facetas" de ti mismo
Autenticidad perdida porque ya ni sabes quién eres realmente
El beneficio de integrar
¿Qué pasa cuando integras conscientemente?
Energía renovada, no gastas energía en fragmentarte
Crecimiento acelerado, trabajas patrones de raíz
Autenticidad magnética, que atrae oportunidades alineadas
Resolución real de problemas recurrentes
Liderazgo genuino, lideras desde tu totalidad
Cómo empezar
No estoy diciendo que compartas todos tus dramas personales en la oficina. Estoy diciendo que reconozcas que tus patrones internos influyen en todo lo que haces.
Identifica tus patrones universales ¿Cuáles son tus fortalezas que se manifiestan en todos los contextos? ¿Cuáles son tus bloqueos que aparecen tanto en casa como en el trabajo?
Trabaja los patrones, no los síntomas En lugar de hacer un curso de "cómo negociar", pregúntate por qué te cuesta pedir lo que necesitas en general.
Aprovecha las fortalezas integralmente Si eres naturalmente empático en casa, úsalo conscientemente en el trabajo. Si eres organizado en la oficina, aplica esos sistemas a tu vida personal.
Busca entornos que honren tu totalidad Empresas que valoran el bienestar integral. Líderes que entienden que las personas no son recursos fragmentados.
¿Y si en lugar de separar tu crecimiento personal del profesional, los integraras conscientemente? ¿Por qué no desarrollar ambas dimensiones a la par?
Claudia Salas Bozich



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