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SOS: Mi jefe es tóxico pero me gusta mi trabajo

Actualizado: 26 ago

¿Qué hacer y ser en estos casos?


Ufff lo he vivido. Hace unos años trabajé en proyecto increíble: los compañeros geniales, el aprendizaje espectacular. Pero tenía un jefe que... pues... me hacía un micromanagement extremo, no había enfoque en mi desarrollo, y desde mi visión no era un líder sino un jefe tóxico.


Y como no tenía la madurez personal ni profesional que tengo ahora, hice un comportamiento clásico: convertí a mis compañeros en mi basurero emocional. Cada break era una sesión intensiva de quejas. Hoy en día lo enfocaría de forma muy distinta.



Los consejos obvios no son suficiente


Cuando experimentas tener un jefe tóxico, todo el mundo da los mismos consejos:


  • Habla con RRHH. Como si RRHH fuera a cambiarte de rol de la noche a la mañana.

  • Busca otro trabajo. Claro, los trabajos ideales aparecen cada minuto.

  • Habla con él. Ajá, porque obvio quiereres acelerar tu despido.

  • No le hagas caso. Por supuesto, eres un robot que no siente nada.


La realidad es más compleja: a veces necesitamos ese trabajo. A veces la empresa es buena pero ese jefe es el único problema. A veces simplemente no puedes irte... todavía.




Y entonces, ¿qué hacer y cómo ser con un jefe tóxico?


Si pudiera regresar en el tiempo y manejar esa situación con mi yo de ahora, haría:


EL TRABAJO SER


1. El ejercicio espejo

A veces no queremos ver dentro de nosotros. Permítete observar y poner el foco en ti.
A veces no queremos ver dentro de nosotros. Permítete observar y poner el foco en ti.

Lo primero que haría sería preguntarme: ¿Qué comportamientos de mi jefe NO SOPORTO? Y luego, respirando profundo y con amor propio, me preguntaría: ¿qué parte mía tiene eso que tanto me molesta?

Sí, duele y es incómodo. Pero es transformador.

¿Me molesta su necesidad de control? ¿en qué áreas de mi vida soy igual de controlador? ¿Me irrita su falta de comunicación? ¿Cuándo yo también dejo a otros sin información?


A lo mejor no lo haces en el trabajo, pero sí en algún ámbito de tu vida personal, como por ej. con tu relación contigo mismo o con tu familia. Créeme: no falla. Lo que te molesta del otro, habla más de tí que del otro.




2. Separar lo suyo de lo mío


El segundo paso sería integrar profundamente que lo que fulano dice de mí, es más de él que mío. Cuando tu jefe te critica desde su inseguridad, está proyectando sus propios miedos. No tienes que cargar con eso.


La pregunta es ¿por qué te pesa y molesta tanto? ¿qué botón está pulsando?



3. Identificar la herida que me está tocando


Me preguntaría: ¿qué herida específica me está activando esta situación? ¿Es mi miedo al rechazo? ¿Mi inseguridad sobre mi competencia? ¿Mi necesidad de aprobación externa?



4. La pregunta de "la escuela de la vida"


Si la vida fuera una escuela y esta situación fuera una clase, ¿qué clase sería?

¿Clase de autoestima? ¿De límites? ¿De paciencia? ¿De no buscar validación externa?

Una vez que identificas la "materia", puedes estudiar conscientemente en lugar de solo sufrir.


Y por supuesto ¿qué necesito hacer YO para aprobar esta clase?



5. Qué capacidad necesito desarrollar


Me preguntaría: ¿Qué recurso interno necesito para sentirme mejor en esta situación? ¿Más confianza? ¿Mejores límites emocionales? ¿Menos necesidad de aprobación?


Y luego iría a buscar ese recurso que resuene contigo: terapia, coaching, libros, cursos, incluso constelaciones sistémicas o hipnosis si eres de explorar enfoques menos convencionales.


6. ¿Qué comportamientos hago yo que permitan esto?


Más que hablar de jefes tóxicos, podemos hablar de dinámicas/vínculos tóxicos. Sí, hay comportamientos inconscientes que TÚ estás haciendo que permiten y nutren esa dinámica. ¿Cuáles son? ¿Qué haces o dejas de hacer que es un imán para los comportamientos de tu jefe?



EL TRABAJO HACER


7. Proteger mi energía


Donde va tu atención va tu energía. Cuidar de ti es clave. Meditación, ejercicio físico, vínculos de calidad con otras personas, nutrirte…



8. Técnicas para decir NO


Aprendería a establecer límites sin confrontación directa:


  • "Me encantaría ayudar, déjame revisar mis prioridades y te confirmo"

  • "Para hacer esto bien, necesitaría X recursos. ¿Los tenemos?"

  • "Claro, ¿qué proyecto actual debería pausar para enfocarme en esto?"



9. Comunicación efectiva con personas difíciles


Haría pedidos súper específicos y efectivos:


  • "Para rendir al máximo, necesito feedback semanal sobre X proyecto"

  • "Me gustaría entender tus expectativas sobre X. ¿Podemos definirlas juntos?"

  • "¿Cuál sería la mejor forma de mantenerte informado sin necesidad de check-ins diarios?"



10. Enfocarme en resultados excepcionales


Me concentraría en que mis resultados fueran BUENOS independientemente del jefe. Que mi trabajo hablara por sí solo, sin importar su opinión personal.



11. Humor como medicina


Desarrollaría mi sentido del humor interno. No humor cruel o chisme, sino esa capacidad de ver la situación con perspectiva y no tomarme todo tan en serio.



12. Dejar de criticarlo y enfocarme en mí


El tiempo que gastaba analizando sus defectos, lo invertiría en mi propio crecimiento. Menos drama, más desarrollo personal. Cuando dejas de poner en foco en el otro y lo pones en tí, ocurren cosas maravillosas.




El enfoque va de ti, no del jefe


La clave está en no buscar cambiar al jefe, sino transformarte tú.


A veces, "mágicamente", la dinámica con tu jefe mejora cuando tú cambias: y es que somos un sistema.



¿Y si tu jefe "tóxico" es exactamente el maestro que necesitas en este momento de tu vida?

No estoy diciendo que te quedes en situaciones que son abusivas. Estoy diciendo que mientras estás ahí, puedes elegir ser víctima o ser estudiante.


¿Qué materia dicta tu jefe tóxico en la escuela de la vida? ¿Estás dispuesto a graduarte de esa materia?



Claudia Salas Bozich







 
 
 

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