Como China desarrolló exponencialmente mis competencias
- Claudia Salas Bozich
- 9 ago
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 22 ago

Año 2016. Study trip organizado. Parte de mi MBA. Hoteles reservados, transporte coordinado, agenda de visitas empresariales preparada.
"Va a ser una aventura impresionante".
Y sí, lo fue. Pero La Odisea de Homero se quedó corta. Nada me preparó para lo que realmente fue esta experiencia que tuvo tanto impacto en mi desarrollo y hoy recuerdo con mucho cariño.
¡Digamos que aunque todo estuviera organizado, terminé extravíandome varias veces! Un destino exótico, demasiado diferente, lleno de aventura... pero sus propias características políticas hacen que sea un destino complejo: no hay Google, ni Whatsapp, ni Instagram, ni gente que hable inglés... ¿VPN? si lo gestionas bien tendrás suerte, pero creéme: podrás perder el control fácilmente.
China no te pregunta si estás preparado. Simplemente te lanza de cabeza a un laboratorio de soft skills brutal, ¡sin precedentes!
Fueron 10 días que me enseñaron más sobre habilidades blandas que años de talleres corporativos o años de estudio formal.
Adaptabilidad extrema (el shock del inodoro)
No tenía ni 1 hora de haber pisado Shanghai y tuve mi primer shock: el inodoro. Ya sabes, la letrina. A diferencia de hoy en día, en el 2016 no era común ver tantos videos en YouTube con vlogs que "te preparan mentalmente". ¡Eso yo no me lo esperaba! Experimenté muchísima resistencia al cambio ante un elemento que es esencial a nivel fisiológico.
Solución: nunca me adapté. Ganó mi resistencia al cambio (y lo admito). Tip: usar el baño de discapacitados, generalmente equipados con inodoros occidentales.
Luego vino la cerveza tibia (que parecía ser la norma), el agua hirviendo de las tomas de agua, las mesas redondas giratorias donde compartes TODO, y el hecho de que la gente quería hacerse fotos conmigo constantemente haciéndome sentir una rockstar famosa.
Lo que aprendí: adaptabilidad real no es "ser flexible con los cambios." Es recalibrar completamente tus expectativas básicas sobre cómo funciona el mundo.
Gestión emocional
El desafío: el concepto chino de distancia física es completamente diferente al occidental. Se acercan MUCHO cuando hablan. Y las colas... bueno, "desordenadas" al estilo tal vez venezolano, que recuerda mis raíces.
Mi reacción inicial: incomodidad. Mi burbuja personal siendo invadida constantemente.
Lo que aprendí: Gestión emocional no es controlar las situaciones. Es controlar tu respuesta cuando las situaciones no se pueden controlar.
Mente abierta hasta en lo más básico

Algo que creí obvio: yo intentando mostrar números con mis manos. Completamente segura de que "cinco dedos = cinco" es universal. Y resulta que no lo es. Su sistema de contar con las manos es totalmente diferente.
¿Por qué no me entienden? El lenguaje de las señas es otro. Comprendí que el NO con la cabeza allí no aplica: o cruzas tus brazos o haces un "hola" occidental con la mano. Igual los números.
Aprendí que la mente abierta significa cuestionar hasta las cosas que das por "obvias." Incluso lo más básico puede ser cultural. Además aprendes a OBSERVAR con ojos de águila lo que hacen los demás.
Respeto cultural profundo (y las ancas de rana)

Ya comer es una aventura de otro nivel. El plato de ancas de rana. Y patas de pollo. Y cosas que aún no identifico qué eran, algunas más babosas que otras.
Mi estrategia fue sonreír, actuar normal y desde el respeto. Tuve que convocar todo lo que estudié de antropología y sociología. El relativismo cultural no es teoría académica: es una habilidad práctica de supervivencia social.
Liderazgo en crisis real
Me perdí con 10 compañeros buscando el metro. Sin idioma común, sin Google Maps, ni VPN (porque a ninguno de los 10 nos funcionaba en ese momento...) Estábamos MUY perdidos.
Tuvimos que conseguir que alguien nos escribiera en un papel en mandarín a dónde queríamos ir (tipología de persona que en China no es común de conseguir). Luego liderar al grupo usando solo el papel por la calle y leyendo lenguaje no verbal de la gente (muy amables, por cierto).
Lo que aprendí: el liderazgo real es resolver problemas sin tener todas las herramientas. Y la gente es buena en todas partes del mundo.
Gestión del estrés y la incertidumbre

El desafío diario: Sin Google, sin VPN, ir "a la buena de Dios" por la calle buscando lugares de interés. No sabiendo en dónde estás... caminando sin tener certeza de a dónde.
El resultado: Muchas risas, algunos sustos y un desarrollo acelerado de tolerancia a la incertidumbre.
Aprendí que el estrés de no saber dónde estás te enseña a lidiar con esa incomodidad, disfrutar el momento: tener una visión consistente pero un plan flexible.
También, recuerdas a nunca perder el sentido del humor: las risas no faltaron. Y es que te das cuenta que a veces te preocupas por cosas que no son trascendentales como perderte la reserva en el restaurante planificado o no ver el templo que querías ( a cambio descubrir otras maravillas).
Humildad ante la grandeza

China tiene cosas INCREÍBLES. Arquitectura, tecnología, organización social. La defino como AMAZING.
Lo que aprendí: humildad es aplaudir y admirar genuinamente lo que otras culturas han logrado. Tu forma de hacer las cosas no es la única ni necesariamente la mejor. También a agradecer las bondades de mis raíces y lugar de residencia. Una lección de vida.
Negociación intensiva (gracias, fake market)
El laboratorio: ahh ese fake market. Nunca me había tocado negociar tanto en mi vida. En un punto me agobié y no quería comprar más nada. Cada compra era una clase magistral de negociación. Precio inicial, regateo, walk away, volver, drama, oferta final.
Lo que aprendí: La negociación es un arte que solo se domina con práctica real, con consecuencias reales.
Atención al detalle como supervivencia
El desafío: Desarrollar visión de "palito palito" para memorizar caracteres chinos. Sino, cualquier despiste te costaba pasarte de parada de tren.
Lo que aprendí: la atención al detalle no es "ser meticuloso." Es estar híper-presente porque tu bienestar depende de ello.
Mis reflexiones
En un curso de gestión emocional: se simulan situaciones estresantes y practicamos.
En China: el estrés es real porque no sabes cómo volver al hotel
En talleres de comunicación intercultural: role-plays estructurados learning-by-doing
En China: o te comunicas o terminarás comiendo alimentos misteriosos.
China desarrolló en mi capacidades y competencias de forma abrupta. Ademas de ser un destino espectacular.
Lo sé, doy talleres y trabajo en aulas, y mi misión es replicar lo mejor posible escenarios y condiciones óptimas para desarrollar competencias. ¡Un aula o sala formativa es mejor que nada!
Pero... ¿y si pudieras complementar con aprendizaje inmersivo en lugares como China o... Japón?
Lo mejor: a fecha de hoy, 10 años después, sigo recordando las muy valiosas lecciones de Shanghai y Pekín, ya que el desarrollo que queda grabado a fuego no ocurre en la comodidad del aula.
Hago lo mejor posible cuando estoy entre las cuatro paredes formativas. Pero estoy convencida de que combinar con aprendizaje inmersivo es el camino del desarrollo exponencial de nuestras habilidades humanas.

Claudia Salas Bozich



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